No podría haber sido mejor…como colofón a este año “lectivo”, el último curso del año se desarrolló en el impresionante parque nacional de Aigüestortes i el Estany de Sant Maurici en Lleida. Pero esta vez, la climatología nos guardaba una agradable sorpresa. Una intensa nevada semanas antes vestía los espectaculares picos de blanco.

Sin embargo cuando nieva en alta montaña puede ocurrir “de todo” y en esta ocasión una gran ventisca depositó toda la nieve en los valles dejando los picos “pelados” e inaccesibles los accesos al parque incluso para los expertos conductores de la asoc. de taxis de Boí. No obstante, la estampa era impresionante, inusual e impactante sobretodo para un “mediterráneo”.

Pero disfrutar de este impresionante paisaje invernal tiene un gran inconveniente, las temperaturas bajo cero que se suelen dar a estas altitudes y en esta época y que puso a prueba nuestra resistencia. Palabras textuales de Jordi (un taxista que nos acompañó en la aventura mientras nos subía al parque) “Però esteu bojos…?”

El viernes, puntuales como un reloj, fueron llegando los asistentes a este curso desde distintas localidades de nuestro país. Una presentación para conocer el nivel de cada uno y un breve resumen de lo que trataría el curso, algunas recomendaciones para estar en el parque y rápidamente nos fuimos a cenar y a cambiarnos. Una espectacular noche estrellada nos esperaba allá arriba.

Fueron algunas horas intensas que pasaron rápidamente y cuando nos dimos cuenta teníamos que bajar hasta el punto de encuentro en donde habíamos quedado con el taxista para que nos bajara hasta el parking de La Peguera en donde teníamos los coches. En otras condiciones tal vez hubiésemos bajado andando los 9 km que hay hasta el aparcamiento, pero con una pista helada y unos cuantos grados bajo cero preferimos no tentar mucho la suerte.

Al día siguiente, clase teórica y repaso de lo que vivímos la noche anterior. El sábado era la prueba de fuego, equilibrar la luz, esquemas de iluminación, iluminación indirecta, rebotes, tapados, temperatura de color…sin embargo en esta ocasión preferí no “meter” mucha caña a los alumnos y dejarles disfrutar únicamente del paisaje y de las fotografías. El escenario y las condiciones eran realmente complicadas para hacer pruebas, muy poca luz ambiente y una superfície blanca que se sobre-exponía a la mínima lo complicaba aún más. Sin embargo creo que el grupo aprendió bastante observando como actuaba la luz, como se dirigía y como se equilibraba.

El tiempo pasaba y la temperatura bajaba…estábamos allá arriba desde minutos antes del atardecer y el cansancio y el frío (en las botas) empezaban a pasar factura, así que, como teníamos algunos kilómetros por delante de bajada empezamos la ruta. Aprovecharíamos el descenso para ir parando en lugares emblemáticos y mágicos que no podíamos perdernos hasta llegar al refugio en donde por la tarde habíamos dejado el picnic.

La primera parada obligada, un refugio invernal a pocos metros del Planell. Hubiera sido genial que los senderistas de la mañana no hubieran paseado por sus alrededores, no?

Después de unos cuantos minutos, reemprendimos la marcha hacia la segunda espectacular localización. Debíamos de darnos prisa para aprovechar la luz ambiente que una tímida luna creciente nos ofrecía para sacarle el máximo potencial. Pero como negarse a la espectacularidad de estos rincones. Así fué como en la subida hacia el Planell, Oscar se paró en una curva helada de la pista en donde en la pared de su dcha. habían quedado congelados una gran cantidad de carámbanos impresionantes. Lo haríamos a la bajada…y dicho y hecho..! Debo reconocer que gracias a este amigo,  obtuvimos una de las mejores fotos de la sesión, así que, bien merece que la bauticemos con su nombre. Amigo, a partir de ahora se conocerá como la curva Buhígas..!

Unos cuantos minutos más y alguna que otra parada improvisada llegamos a nuestro destino. La cascada de Sant Espirit. Teníamos un cielo prefecto, una temperatura agradablemente congelada y la luz ambiente adecuada para poder equilibrar bien la luz aportada con el resto. Manos a la obra..!! En la fotografía, luz rebotada de relleno y directa a todo el frente de la izqda. para iluminar esa zona y darle brillo y textura al hielo que empezaba a cerrar la cascada de agua.

Después de las pruebas pertinentes, en dos o tres tomas conseguimos nuestro propósito. Se puede observar como cambia el color de la luz de la zona que se ilumina a la que refleja la luna utilizando un balance de 4500K. Hecha esta fotografía era hora de cenar y calentarnos un poquito en el refugio al quel muy amablemente nos habían invitado. (menos mal, porque si no, se hubieran encontrado a unos cuantos individuos congelados a la mañana siguiente).

Después de una cena fría, bueno más bien congelada (menos algún listo que se esperó hasta que la chimenea estuviera encendida para comerse el bocata calentito), un reparador capuccino caliente (desde Noruega, mi termo va conmigo a todas partes) y algún que otro kitkat, decidimos seguir la sesión. La luna hacía tiempo que ya se había escondido por lo que las condiciones se complicaban y todavía nos faltaban unas cuantas horas hasta que el taxista subiera a recogernos. Nos bajamos hasta la cabecera del Estany de Llebreta a continuar allí la sesión. La marcha nos sentó bien y recuperamos algo de calor aunque echábamos de menos la chimenea que habíamos dejado atrás. Algunas pruebas y exposiciones de 16 minutos sirvieron para volver a “congelarnos” así que como todavía nos quedaban algunas horas decidimos volver al refugio. Otro cafetito, algún kitkat y muchas risas. La charla era amena, la verdad…no habían muchas más ganas de salir fuera. llevábamos desde las 17:00 y eran casi las 3:00. Unos minutos antes de la hora pactada para recogernos decidimos que no podíamos irnos sin hacerle una foto al refugio que nos había “salvado” así que, armados de valor volvimos a posicionar nuestros equipos, menos Santiago al que se le habían agotado las baterías y prefirió ayudarnos en la iluminación…desde dentro sentado al lado de la chimenea (el más listo..!!).

Iluminación, cenital, rasante, rebotada y flash a cargo de Santiago que aventaba la chimenea para que pudiéramos congelar y nunca mejor dicho, el humo que salía por ella. Una, dos y “sá cabó”, perfecta..!! creo que no hubiéramos aguantado una tercera, jjeje…A lo lejos, puntual como un inglés, subía nuestro taxi. Con cara de circunstancia, otra vez la frase… “però que feu aquí, esteu bojos? A mi quan m’han dit que havia de pujar a recollir a set fotògrafs aquí dalt a les tres del matí, creia que estaven de coña” . 

Después de una cuantas risas en el taxi, llegamos al parking, nos despedimos de nuestro genial conductor y corriendo al hotel a descansar, la tarde-noche había estado genial pero nuestras fuerzas casi no existían y nuestros pies, piernas, manos, dedos, rodillas y demás partes pedían a gritos su más que merecido descanso. Al día siguiente, más relajados y sobretodo con una piel tersa y suave como el culito de un bebé (es lo que tiene estar a -6 o 7 bajo cero) vimos un poco de procesado y algunas fotos de la noche anterior antes de dar cuenta de la sensacional comida que nos habían preparado en el hotel. Por Dios, como estaba la Escudella…!!! Llantos, abrazos, besos y nos despedimos hasta una próxima..

Yo me quedaba la noche del Domingo ya que tenía que hacer una sesión de fotografías de ski para Fenix y su nuevo frontal el HP30. Ramón (un tío súper majo  y todo un figura con los deportes de invierno) me recomendó subir a las pistas de Boí-Taüll a realizar la sesión. todo un espectáculo con el Aneto de fondo..después de algunas horas terminamos la sesión y después de dejarlo en su casa, recordé una localización que me comentó Oscar (La Ermita de Sant Quirc en Durro) y a dónde al final no pudimos ir. El sitio bien merecía un “último esfuerzo” ya sabeis “sarna con gusto, no pica” y allí estuve otra horita más contemplando el espectacular cielo estrellado de esta zona de los Pirineos. Oscar esta foto os la dedico, tenías razón, el sitio es un espectáculo…

Así acaba este relato. El último curso del 2013 de Nocturna. Como me dijo Gabriela, “…esto no ha sido un curso, ha sido toda una experiencia” 

Siempre he dicho que en los cursos siempre se aprende algo, para lo bueno o para lo malo, algunos son más complicados que otros pero siempre me queda el calor humano de las personas a las que he tenido el placer de conocer y de compartir estas noches tan especiales. Desde aquí, os mando un gran abrazo a todos..! Y como no, mi especial agradecimiento a Pili, gerente del hotel Farré D´Aval que siempre me ha tratado a mi y mis alumnos de maravilla haciéndonos sentir en todo momento como en una gran familia. A Ramón, mi modelo de ski que me aguantó durante casi dos horas bajo cero, subiendo y bajando con los skies de montaña, la mochila, el casco,…un fuerte abrazo amigo..!! a los taxista de la asociación de Boí, y en especial a Jordi, unos cachondos y unas grandes personas que con su experiencia nos facilitan el poder realizar nuestras fotos en este maravilloso paisaje, sin poner un solo pero. (Seguro que en estos tres años que les conozco, tienen mi póster pegado en su oficina para jugar a los dardos…jeje) y como no, a Francesca por la agilidad y la eficacia en la gestión de los permisos necesarios para poder realizar esta actividad.

No será la última vez que nos veámos, os lo aseguro..!!

ASI FUE EL ULTIMO CURSO DEL AÑO

One thought on “ASI FUE EL ULTIMO CURSO DEL AÑO

  • Hola Carlos

    El curso ha sido toda una experiencia que solo en grupo se puede realizar.

    Gracias a tu sabiduria tengo unas fotos y un recuerdo inolvidable de los Pirineos. Espero que en Tabarca ocurra lo mismo.

    Un abrazo

    Santiago

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